Una vuelta por el supermercado siempre me ayuda a sacarme la tristeza de encima. Hay luces blancas, personas desfilando con sus carritos, música suave, y encantadores hombrecillos grises (¿duendecitos, tal vez?) con walkie talkies, que te persiguen y se asoman para espiarte entre las góndolas si te guardás un pote de mayonesa. Se ven algunas caras que reflejan el placer que sólo se siente al comprar y comprar, y otras caras que se acercan casi levitando a la caja. Una vez allí todos son recibidos por relucientes mujeres israelíes de mediana edad en campanas de obsidiana. Otros transeúntes se arrastran por el suelo, haciendo como que miran los precios; porque yo sé que en realidad miran lo que los demás llevan en los carritos y piensan en qué artículos les podrían meter sin que se den cuenta y así quizás cambiar sus vidas. Una anciana con un monopatín eléctrico se desliza silenciosamente por el parquet color violeta. De repente me acuerdo de que necesito un poco de pan, así que me acerco haciendo cabriolas a la lámpara del genio del pan, y la froto. El genio me concede tres kilos, y me hace un descuento por cabriolas, y me regala unas habichuelas. Me vuelvo a casa un poco menos triste, porque me gusta ir al supermercado.
domingo, 28 de febrero de 2010
en el supermercado
miércoles, 17 de febrero de 2010
Rompiendo con la Inercia (o sacándose la paja de encima)
Según nuestra poco valorada real academia española la inercia es "la propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza". Este concepto básico de la mecánica se asemeja en demasía a una aflicción que a la mayoría de nosotros nos es familiar y a la que llamamos "Paja". En mi opinión se la puede pensar como la falta de fuerza o de voluntad (lease también interés) para modificar nuestro estado de reposo, o nuestro curso de movimiento actual.
La paja es una fuente inagotable de excusas para evitar despegar nuestras partes posteriores de las comodidades que provee nuestra vida burguesa. Cuantas veces nos vimos a nosotros mismo diciendo ante alguna propuesta en pos del movimiento: "No, me da paja". Pero no se equivoquen la paja no es necesariamente cansancio, este singular termino abarca ya un sinfín de motivos para perpetuar nuestra inacción. Desde una sensación de desgano o apatía, hasta la simple falta de interés por aquello que se nos esta proponiendo.
Ademas la paja es el termino perfecto para excusarnos ante la vida sin develar el porque de nuestra negativa, hasta tal punto que muchas veces hasta nosotros mismos comenzamos a ignorar los motivos por los cuales no participamos en alguna actividad. Y es precisamente en ese instante donde la poca claridad que teníamos sobre nuestra condición humana se convierte en una inmensa nube de humo y la paja se transforma en esa difusa sensación de apatía y falta de voluntad que tan extraña y a la vez familiar nos es. Es la perdida de ese mínimo de dialogo interno y de reflexión que nos lleva a convertimos en amebas inertes frente a un televisor mientras la vida nos pasa por delante.
Por eso la próxima vez que algún amigo/a te invite a ver una película de Ingmar Bergman en el ciclo de cine existencialista sueco del bajo flores, para un segundo, reflexiona, pensa en cuales son los motivos mas profundos que te llevan a actuar y te definen como sos y decile: "¿¿Vos sos pelotudo/a??"
sábado, 13 de febrero de 2010
Un mero Sr. Sotomonte
"No te da miedo? Que sea todo tan grande y para vos tan chico, y pases de grande a chico, de micro a macro, en tu cabeza, sin darte cuenta, y mezclar uno con el otro y pensar que las leyes ("naturales") que rigen a todos y te rigen a vos en realidad no te mueven un pelo. Separarte del todo porque tu caso es particularmente idéntico al de los demás, e inmensamente igual de sufrido; esforzarte en demostrar que cargás las rocas del pasado en tu espalda - como Sìsifo - y amargarte la boca con tentempiés a la espera de una cena en que estés en la cabecera. Creer que sos el protagonista de tus días y además serlo, de un modo enteramente distinto.
"No te da vértigo? Estar y no estar para vos; vagar cegado, cuidando no pisar los vidrios rotos, cuando todo el tiempo, sin saberlo, caminas sobre fuego. Y quema... cómo quema.
"No te da miedo? Despertarte solo solo solo solo solo. O partir. O algún día comprender, y sentirte por ello más desdichado.
"Olvidate. Lo de antes es algo pasajero. Y esto también. Así que olvidate. Además es mentira: las cosas no son ni grandes ni chicas, las leyes no te rigen ni son, en todo caso, leyes, no hay caso tuyo, ni de los demás, porque no hay demás (pero sí hay vos, y tenés pasado, y las rocas son en realidad tus músculos y el pesado sos vos), etc. Vagar cegado? Por qué? Qué te cega? Es mentira. No te despertás solo, no partis, ni comprendés. No despertás."
El Sr. Sotomonte finalmente despegó su portentoso trasero de la tabla del inodoro y, temiendo lo peor, tiró la cadena (que en realidad era un botón, que éste apretó). Se sentía cansado y un poco mareado como resabio de aquellos vasos de wisky que no dejó de vaciar en sus 4 horas de ocio nocturno del día de la fecha. Acomodó su barriga hinchada por encima del cinturón, al cual cerró en el segundo agujero (y no en el tercero, como de costumbre). De inmediato desechó sus rebeliosas ideas de adolescente tardío y se propuso de ahí en más llevar una vida plena y sin arrepentimientos. Desde luego, momentos más tarde, se arrepintió de tal decisión, pues mermaba su libertad y autonomía.
En resumidas cuentas, aquella vez nada cambió en el curso cotidiano de la vida del Sr. Sotomonte.
"No te da vértigo? Estar y no estar para vos; vagar cegado, cuidando no pisar los vidrios rotos, cuando todo el tiempo, sin saberlo, caminas sobre fuego. Y quema... cómo quema.
"No te da miedo? Despertarte solo solo solo solo solo. O partir. O algún día comprender, y sentirte por ello más desdichado.
"Olvidate. Lo de antes es algo pasajero. Y esto también. Así que olvidate. Además es mentira: las cosas no son ni grandes ni chicas, las leyes no te rigen ni son, en todo caso, leyes, no hay caso tuyo, ni de los demás, porque no hay demás (pero sí hay vos, y tenés pasado, y las rocas son en realidad tus músculos y el pesado sos vos), etc. Vagar cegado? Por qué? Qué te cega? Es mentira. No te despertás solo, no partis, ni comprendés. No despertás."
El Sr. Sotomonte finalmente despegó su portentoso trasero de la tabla del inodoro y, temiendo lo peor, tiró la cadena (que en realidad era un botón, que éste apretó). Se sentía cansado y un poco mareado como resabio de aquellos vasos de wisky que no dejó de vaciar en sus 4 horas de ocio nocturno del día de la fecha. Acomodó su barriga hinchada por encima del cinturón, al cual cerró en el segundo agujero (y no en el tercero, como de costumbre). De inmediato desechó sus rebeliosas ideas de adolescente tardío y se propuso de ahí en más llevar una vida plena y sin arrepentimientos. Desde luego, momentos más tarde, se arrepintió de tal decisión, pues mermaba su libertad y autonomía.
En resumidas cuentas, aquella vez nada cambió en el curso cotidiano de la vida del Sr. Sotomonte.
jueves, 11 de febrero de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
Tomando decisiones, parte II
Ahora la moda es palta y aguacate. Te rejuvenece, porque tiene un complejo de vitaminas esenciales que solo la palta y el aguacate te pueden dar. Creo que son lo mismo; palta y aguacate, digo. Y qué bueno que no tenga pulpa, ¿no? Imaginate… Pero no, es extracto de palta. Sea lo que sea, ese extracto se las arregla para darnos todas las vitaminas que necesitamos para enfrentar un nuevo día. Y el odontólogo de la tele lo recomienda. Feeling healthier already.
Ojalá alguien le encajara una botella de palta y aguacate como chupete al bebé del piso de abajo para que deje de llorar. Y no es su culpa. La culpa es de los padres. Y del gobierno también. No sé qué estarán haciendo esos políticos, que no pueden callar a este bebé. Voy a tener que llamar a la policía. Que alguien haga algo!. Me está volviendo loco... aaaaaahhhhhh.... aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargh... MIS MANOS SE PONEN VERDES! NO DE NUEVO! RRAAARR.
NdeA: Qué dificil debe ser la vida de un Hulk. De cualquiera. Políglota o no.
Ojalá alguien le encajara una botella de palta y aguacate como chupete al bebé del piso de abajo para que deje de llorar. Y no es su culpa. La culpa es de los padres. Y del gobierno también. No sé qué estarán haciendo esos políticos, que no pueden callar a este bebé. Voy a tener que llamar a la policía. Que alguien haga algo!. Me está volviendo loco... aaaaaahhhhhh.... aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargh... MIS MANOS SE PONEN VERDES! NO DE NUEVO! RRAAARR.
NdeA: Qué dificil debe ser la vida de un Hulk. De cualquiera. Políglota o no.
Matrimonio Gay
Muchachos y Pansy:
En los últimos tiempos en mi hermosa nación ha habido enorme controversia respecto al tema de matrimonio y adopción para parejas del mismo sexo (homosexuales).
En realidad no es de esto que les quería hablar, pero pensando en el tema de la adopción he decidido dejar de comer carne de res, leyeron bien, yo ya no como carne desde hace más de un mes. En parte estuve pensando y adoptar es una gran medida a tomar para combatir la crisis del medio ambiente - probablemente me decida por adoptar en algún momento, pero por si no convenzo a mi pareja en turno tengo que hacer algo más.
Como los terrenos destinados a la cría de reses son inmensos y los gases de este enorme animal van directamente a la capa de ozono, he decidido que lo mejor sería dejar de comer carne; todavía puedo comer carne de cerdo, por ejemplo, o de pollo o de pescado, así que la vida es más o menos igual, salvo que no la pasaría tan bien como podría en un asado.
Los invito a reflexionar y a unirse a mi "quest" de hacer algo por el planeta.
Sinceramente, Kal-El
Etiquetas:
Calentamiento global,
Carne,
Conciencia,
Gay,
Reflección
martes, 9 de febrero de 2010
camino al otoño
Vuelvo en el subte y pienso en que ya falta poco para que empiece el otoño. Ya sé que estamos a más de un mes, pero siempre fui ansiosa y poco feliz de estar en donde estoy; siempre fui de sabotear el verano con el otoño y de pasar el invierno soñando con la primavera. Mejor me concentro en otra cosa. Mientras miro las caras de amargos de los que vuelven siempre a esta hora, mis amigos, esos amigos con los que jamás hablaría porque si me hablasen les pegaría con lo que tenga a mano, pienso en que no quiero ir nunca más a la oficina y en que hoy el despertador sonó antes y casi me hace llorar cuando vi que todavía faltaban diez minutos para la hora de levantarme. Trato de mirar por la ventana pero soy una boluda porque no hay mucho que ver por la ventana en un subte, con suerte hay algún trabajador ferroviario atrapado, no vas a ver árboles o vacas. Árboles... en otoño las hojas de los árboles se marchitan, se mueren, pero vuelan un rato, y describen las parábolas más locas, libres al fin de todo; y caen al piso, y ahí todos las pisan y no les prestan más atención. Y sí, es algo que pasa todos los otoños, ya lo sabemos. Pero el pasto, de repente, también se muere, se quema de un día para el otro, y cuando lo veo, ¡no me lo esperaba! me pega de lleno lo absurda que puede llegar a ser la muerte. ¿Para que matar pasto, muerte? ¿Por qué no matar animales más jerárquicos, como los ciervos? Aparte lo disfrutarías más, no sé, un ciervo es más grande, aunque sea se cae y hace un ruido. Podés decir que hiciste algo en el día, escuchás el ruido y asentís con tu cráneo de muerte en tu capucha oscura y sombría. Igual despúes me bajo del subte y me compro una fanta en un kiosco y ya fue, todavía tengo que caminar unas cuadras, pienso en otra cosa. En el calor que hace en mi departamento porque otra vez se rompió el aire acondicionado. Y entonces vuelvo al otoño, porque se acercan los días fríos; los días también mueren antes, y mientras se van, rápido, con urgencia, llenan el cielo de colores de fuego y sangre y formas que evocan cosas olvidadas en nosotros, inflamando nuestros corazones. Pero basta, para cuando llego a casa ya está, ya se me pasó, pido pizza. Creo que es algo así, le digo al chico del delivery mientras le pago; quemar, quemar, quemar para brillar, rápido, que no hay tiempo; una llama, una luz que lastima, una primavera de repente, y después nada. Chau, gracias. Y después prendo la tele, y dan los Simpsons, de los viejos, por suerte.
domingo, 7 de febrero de 2010
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