miércoles, 27 de enero de 2010

estática, extática

Ahhhh, sentada con las piernas estiradas en otra silla, al lado una cerveza y papas fritas y más comida, con música y la tele prendida pero sin volumen como debe ser, y sola. Esto es vida; aunque nunca entendí porque le decimos vida, está claro que esto que nos pasa o sobrepasa a diario se llama muerte, y es fácil de explicar: nacés y morís durante algunos años hasta que terminás de morir porque ya estás muerto del todo y se acabó lo que estabas haciendo, que era, por supuesto, morir lentamente. Si te dan ganas podés suicidarte, que es como pisar el acelerador de un auto que ya se esta cayendo por un barranco. Que pesado, ¿quien me manda un mensaje? Se acabó la cerveza, busco otra y traigo el celular porque el ringtone me puede volver loca. Este pibe estudia conmigo y hablamos y salimos algunas veces y ya se la cree, encima hace como un mes que no da señales de vida, es un pelotudo. Matáte. A veces pienso que no hay mejor compañía que la televisión sin volumen, y lo más triste es que descubrí que si la dejo prendida mientras estoy en casa me siento más cómoda que con casi toda la gente que conozco, y hasta tengo mejores conversaciones con la tele. Es una super amiga que te espera callada con lágrimas en los ojos y no dice nada, y tiene las manos agarradas adelante y mientras tanto te mira pero no te exige ni te invade. Y cuando la mirás te das cuenta de que no la dejás hablar porque es muy hueca. Calladita o te apago, mami. Otro mensaje de texto, ¿que querés? Le voy a responder porque me asusta un poco este muchacho, me parece que es capaz de venir a mi casa y pasarme a buscar de sorpresa. De lo que sí sé que es capaz es de invitarme a su departamento y prestarle más atención a un capítulo de friends que a mí, haciéndose el lindo y diciendo que es un colgado mientras hablamos y se ríe, y yo no se si de la serie o de algo que dije yo o directamente de mi cara de boluda. Sí, ya sé que es capaz dehaceresascosas y no me dan ganas de tener que mandarlo a la mierda de vuelta, justo ahora que québien que me siento con las cervezas y la comida y la tele que siempre está ahí,calladita.quebuena amiga esla verdad.aunque otra vez susana,nunca megusto aunque no haya sonido no me la banco aunque igual capazescucho las vibraciones. No me duran nada estas cervezas,me voyabuscar una más y despuésa dormir. Lomalo es quemecuestadormirme después de pensar en todo esto pero otro mensaje más? que le pasa por el cerenrbo? Noquiero, no quiero,lo voy a apagarporque sé que es capaz de invitarmey cancelar a último momentoydejarlo para otrodíay pedirmedisculpas. que bien me siento,No habrá nadapara dormiren estacasa?una cerveza más,o estas pastillas,pero mejor freno unpoco porque recién esmiércoles. Mejor freno un poco porque recién es miércoles.
"I'm struck by how laughter connects you with people. It's almost impossible to maintain any kind of distance or any sense of social hierarchy when you're just howling with laughter. Laughter is a force for democracy."

- John Marwood Cleese, The Human Face, 2001.

domingo, 24 de enero de 2010

Highlights de anoche

Era de noche, nuevamente. Noche noche, y casi tarde. Noche de verano en Buenos Aires (así, salteemos las descripciones introductorias).

En la parada de bondi, esquina tal y tal. Hay un semáforo, ahora en rojo. LLegan los primeros autos para esperar. El más cercano a la vereda -con inusual cercanía, creo recordar ahora- lleva la ventana de copiloto baja, enmarcando la cara expectante de un asesino impío. Trato de evitar contacto visual (cualquiera hubiera hecho lo mismo ante un rostro desmedidamente asesinesco como el que me miraba en dicha ocasión). Agotada mi paciencia, me dispongo a iniciar una confrontación cuando, en una seguidilla fugaz de eventos, la luz del semáforo se averdea, el motor del auto ruge vigorosamente y despega mientras una nube de cristal blanco golpea mi cara al grito de "¡Sal!".

viernes, 22 de enero de 2010

Desconocimiento acumulado

Me sumerjo en el mar de las sensaciones vividas y no encuentro ninguna que desee en este instante. Intento reducir mi volición al mínimo, restringiendome a satisfacer las necesidades básicas. Sin embargo la actividad cerebral exige cierto consumo de energía corporal que no puede ser satisfecho de otra forma que alimentando el cuerpo, por lo que sigo atado, cadena mediante, a la vida terrenal.

A partir de este punto, se originan miles de cadenas causales que me oprimen contra el suelo. Siento la pesada carga de llevar todo el pasado – lo que me trajo-, el presente – lo que estoy siendo- y el futuro – lo que puedo llegar a ser- encima. La sucesión de causas ad infinitum es abrumadora pero no deja de ser necesaria. Todo sucede por alguna causa, razón o circunstancia.

Nosotros, esclavos de las circunstancias, nos sentimos reprimidos de no poder ejercer el libre albedrío a la vez que nos sentimos excusados de cualquier obligación moral. Fácil es ser dirigido, difícil es guiar. Esto se traduce en una explicable tendencia de mediocres hacia el relegamiento de responsabilidades. Si tan sólo pudiéramos elevar nuestro espíritu aunque sea un poco, qué amena sería nuestra estancia temporal.

Recopilo recuerdos dispersos en diversos rincones de mi mente. La alegría, efímera como de costumbre, reside en las cosas pequeñas, casi imperceptibles. Un gesto, una expresión, un momento que tal como viene, no vuelve más. Carpe diem sería trillado e inadecuado. Mejor es: “Vive cada día como si fuera el último, y actúa de forma tal que nunca te arrepientas de lo hecho”.

El placer proveniente de la felicidad no es inherentemente reprochable. Lo que es sumamente despreciable es la infinita ambición de poseer la felicidad constante. Como si la elusiva felicidad se pudiese guardar en un cajón y poseer como un objeto. Ese concepto de propiedad que se llevó al extremo en la sociedad burguesa es lo que nos deja parados donde estamos. Ni estoicismo, ni éxtasis dionisíaco. Apreciemos lo que tenemos, no envidiemos lo que no podamos tener y sobre todo actuemos irreprochablemente. Unas simples normas, para una simple vida.

Tomando decisiones, Parte I

"Buen día."
"Hola. ¿Qué necesitas?"
"Estoy viendo..." ¿Qué necesito? Unas buenas vacaciones me vendrían bien. Una pileta o mejor nieve o algo para tomar. Sí, algo para tomar. ¿Pero qué? "¿Qué tenés para tomar?"
"..."
Piensa que lo estoy jodiendo. Sí, ya sé que la heladera está ahí, y que es transparente... a ver, una gaseosa, con el calor que hace... no sé... mejor un agua. ¿Pero cuál? ¿Gasificada o no? ¿Y si voy por la afirmativa, finamente o bruscamente gasificada? ¿Agua sin más, o con algún sabor? ¿Y sabor a qué? Sabor a naranja no puede fallar. ¿Pero jugo de naranja, o agua saborizada, o algo en el medio? ¿Y a quién le importa si es jugo de naranja o agua saborizada y finamente gasificada o con una garrafa de GNC? ¿Y si solo pido un agua? "Dame un agua, por favor".
"¿Cuál querés?"
"Y, no se, cualquiera." Seguro elige la más cara el forro este. Mirá, y sí, me enchufa la que nadie quiere. "Gracias."
"¿No tenés algo más chico? ¿De dos, o treinta centavos?"
"No, nada" y me quiere sacar el cambio también. Chorro. Como todos. "Bueno gracias, buen día". Y así es como estamos. ¡Uno quiere comprar un agua y le estafan asi nomás! Y encima esto qué es, que ni es agua. ¿Kiwi y durazno? ¿A quién se le ocurre hacer algo así? ¡Pero si están todos locos! Como si tuviera poco en este país, con la manga de inadaptados que son nuestros políticos, ladrones. Parece que es una cultura de aprovecharse de la gente honesta como yo, que trabajo para mantener una familia sin molestar a nadie, y pago mis impuestos. Y ahora qué más quieren de mí, ¿eh? Este país necesita gente que haga algo para solucionar todo. Gente como yo. No, yo no, ni loco. Yo pago mis impuestos.

jueves, 21 de enero de 2010

Sobre el placer y la superficie

Inicia sesión al messenger una chica que tiene una foto para mostrar de ella metida en una pileta con una pose relajada, y su flequillo y peinado alla Amy Winehouse intactos y secos. Viví el lado Coca-Cola de la vida.

martes, 19 de enero de 2010

La tarde boca arriba

Es una nube, ahora es una ballena, una heladera, es un helado sin sabor, es una tortuga, es una diadema de gotas de sudor que adornan la mejilla de un aborigen que está agazapado y le apunta con su arco a un jaguar a metros de él para matarlo y después llevarlo a una casa de piedras apiladas, aunque no estuviese seguro de que así Huitzillin le fuese a dar su amor, pero ahora era hora de matar, es un polinomio, es un polinomio de menor grado, es una sandía, es una flecha que vuela y se clava en un árbol justo al lado de un felino que la mira con sus ojos verdes y hermosos y malignos, es un jaguar que gira y se tensa y empieza a correr, es una mariposa aplastada, es un grito y pies que vuelan y una persecución silenciosa y terrible en una selva donde la única luz es la de los ojos triunfantes verdes y hermosos y malignos de un jaguar que salta, es una nube, es una nube.

domingo, 17 de enero de 2010

"There are a great many people in this country today who, through no fault of their own, are sane. Some of them were born sane, while others became sane later in their lives. It is up to people like us, who are out of our tiny minds, to help them."
- Reverend Belling.