"No te da miedo? Que sea todo tan grande y para vos tan chico, y pases de grande a chico, de micro a macro, en tu cabeza, sin darte cuenta, y mezclar uno con el otro y pensar que las leyes ("naturales") que rigen a todos y te rigen a vos en realidad no te mueven un pelo. Separarte del todo porque tu caso es particularmente idéntico al de los demás, e inmensamente igual de sufrido; esforzarte en demostrar que cargás las rocas del pasado en tu espalda - como Sìsifo - y amargarte la boca con tentempiés a la espera de una cena en que estés en la cabecera. Creer que sos el protagonista de tus días y además serlo, de un modo enteramente distinto.
"No te da vértigo? Estar y no estar para vos; vagar cegado, cuidando no pisar los vidrios rotos, cuando todo el tiempo, sin saberlo, caminas sobre fuego. Y quema... cómo quema.
"No te da miedo? Despertarte solo solo solo solo solo. O partir. O algún día comprender, y sentirte por ello más desdichado.
"Olvidate. Lo de antes es algo pasajero. Y esto también. Así que olvidate. Además es mentira: las cosas no son ni grandes ni chicas, las leyes no te rigen ni son, en todo caso, leyes, no hay caso tuyo, ni de los demás, porque no hay demás (pero sí hay vos, y tenés pasado, y las rocas son en realidad tus músculos y el pesado sos vos), etc. Vagar cegado? Por qué? Qué te cega? Es mentira. No te despertás solo, no partis, ni comprendés. No despertás."
El Sr. Sotomonte finalmente despegó su portentoso trasero de la tabla del inodoro y, temiendo lo peor, tiró la cadena (que en realidad era un botón, que éste apretó). Se sentía cansado y un poco mareado como resabio de aquellos vasos de wisky que no dejó de vaciar en sus 4 horas de ocio nocturno del día de la fecha. Acomodó su barriga hinchada por encima del cinturón, al cual cerró en el segundo agujero (y no en el tercero, como de costumbre). De inmediato desechó sus rebeliosas ideas de adolescente tardío y se propuso de ahí en más llevar una vida plena y sin arrepentimientos. Desde luego, momentos más tarde, se arrepintió de tal decisión, pues mermaba su libertad y autonomía.
En resumidas cuentas, aquella vez nada cambió en el curso cotidiano de la vida del Sr. Sotomonte.
La moraleja es que el sr. sotomonte es gay verdad???
ResponderEliminarPrueba a: no ha comentado en el blog o escrito
prueba b: tiene un portentoso trasero
prueba c: miren mi foto, si el sr. t dice que alguien es gay tiene q ser verdad.