En vísperas de la celebración del primer aniversario de New B., encuentro que mi fe en la nueva doctrina se encuentra muy fortalecida, pero debo admitir que los mecanismos de pensamiento aún no se han automatizado, y por tanto a veces me encuentro pensando negativamente. Ese es un "a veces" tirando a "bastante frecuentemente" en estos días.
¿Qué pasa? Me cuesta sostener mi egocentrismo. Y no puedo evitar atribuir esa tendencia a Twitter, la música Pop, las películas de Disney y, especialmente, a Cris Morena y su fanfarria. Por alguna razón, en algún momento en la década de los '90 a los grandes educadores (la tele y la música) se les ocurrió empezar a decir que cada persona es especial y única. Y eso suena genial. Simplemente fantástico. Claramente este tipo de moraleja parecía una enseñanza excelente en ese momento: servía para levantar los ánimos y para tapar algún que otro agujero en la trama de alguna historia - ni hablar de hacer que alguna película o serie con valores socialmente reprochables se volviera diversión para toda la familia.
Ellos iban al secundario. SECUNDARIO.
Se preguntarán qué hay de malo con un poco más de liberalidad/progresividad social. "Nada", diría yo - si de verdad me lo preguntaran, pero no me lo preguntaron así que no lo digo.
La cuestión se pone densa cuando tenemos una generación de jóvenes que se creyó el mensaje de "sos una estrella" y le sumamos una medida bastante generosa [SIC Redonditas] de redes sociales basadas en el culto a uno mismo. El resultado es una generación repleta de egocéntricos.
¿Y qué pasa con los egocéntricos? New B. sostiene que centrar tu vida en vos mismo no solamente es natural sino que es deseable, porque no debes nada de vos a nadie más que a vos. Como no hay manera de que salgas de tus sentidos o de tu consciencia e ingreses a la de otra persona (que yo sepa), asumir que el mundo existe porque vos estás, y existe para vos, si bien se nos hace desagradable al resto de los seres racionales - porque pensamos igual - para vos, lector, es una idea bastante copada, ¿o no?
Pero justamente esto implica que al ser egocéntrico te hacés responsable de quien sos, de tus éxitos y fracasos, de tus decisiones. Podemos hablar de casos fortuitos y fuerzas mayores, pero ser egocéntrico necesariamente implica que vos atribuyas todo lo que te sucede a vos mismo. Por algo sos la fuerza central del universo.
No obstante, las nuevas generaciones de egocéntricos reclaman para sí sus "éxitos" mientras se esfuerzan por atribuir a otras personas sus fracasos. Y ahí cagaron los padres. Es la que les toca. Mi más sentido pésame.
Esto convierte a los egocéntricos en héroes o mártires. Todos únicos. Y claro, nunca nadie sabe nada sobre ellos, porque son tan especiales que las observaciones generales sobre el comportamiento humano NUNCA los abarcan. Misterio.
Si lo piensan mucho mucho, en realidad son situaciones parecidas.
Entonces, como son tan incomprensibles, se lanzan a todo espacio que les de la oportunidad para mostrarse y contar todo sobre sus vidas tan especiales. Y uno que vaga por esos espacios encuentra solamente gente que comenta sobre sí misma, sobre qué se le ocurrió hacer o pensar. Y a veces es genial, no lo niego. Pero otras veces es irritante. Más si necesitás defender tu egocentrismo activamente.
El amor propio, según New B., es el pilar fundamental para luego abrirte a una vida entera de cosas buenas. Tengo fé en que todas estas personas tan especiales eventualmente van a encontrar a una persona o una actividad o algo que les interese más que sí mismos y van a aprender lo que es escuchar, observar, sentir. Eso, o van a llegar a la pubertad. Lo que suceda primero.
Tu fiel amigo,
GWB

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