sábado, 31 de julio de 2010

Devenires

Faltan todavía diez horas para que mi vuelo despegue y no puedo evitar pensar. El pensamiento, ese insoportable demonio por el cual enarbolamos una cadena sin fin de rutinas y responsabilidades, para quedar atados a nuestra cotidianidad y no elevarnos de la misma, para así no encontrarnos cara a cara con él que nos espera a la vuelta de cada esquina, en cada tiempo muerto y en cada noche en la que el sueño nos rehuye. Es en estos momentos donde surgen preguntas tan trilladas y recurrentes como: ¿Cual es el sentido de la vida? Muchas veces me respondí esta pregunta, argumentando que la carencia de sentido es justamente el sentido de la vida, significando esto que somos libres de hacer lo que queramos con ella. A este argumento suelen sumarse le otros como: No existe nada superior a nosotros mismos que pueda direccionarnos o nuestro camino lo construimos solo notros y es al andarlo que este toma forma. Y de esta manera pude conciliar el sueño o poder ocupar mis pensamientos en las banalidades diarias. Pero hoy no. Hoy esto me lleva a preguntarme: ¿Por que elegimos los caminos que elegimos? ¿Por el entorno en el que fuimos criados? ¿Por la visión que tenemos de nosotros mismos? ¿Por la imagen que queremos generar en los demás? ¿Docilidad? ¿Conformismo? ¿Es que acaso esta escrito en nuestro código genético?¿O es simplemente que elegimos las cosas que nos generan placer?¿Y que es el placer si no un conjunto de estímulos eléctricos en nuestros neurotransmisores?¿Acaso no somos mas que el resultado de millones de años de evolución?¿No hay nada mas allá de nuestros cuerpos? Es al buscar todas estas respuestas por mi mismo que me siento una persona libre. ¿Pero no es acaso una elección, y por lo tanto libertad, aquel que busca estas respuestas en libros sagrados? Ser es elegir y elegir es libertad. Incluso acatar al tirano es libertad, dado que esto es una elección. Sea cual sea el motivo, de repente todas mis elecciones me parecen vacías. Ni siquiera logro encontrar el sentido a esta reflexión, si es que así puede llamarse a la misma. ¿Lo hago para tomar mejores decisiones en el futuro? ¿Y cual es el motivo por el cual busco tomar mejores decisiones?¿Para recibir con mayor frecuencia impulsos eléctricos en nuestros cerebros que resulten en placer?¿Y luego de un millón de impulsos que nos queda?¿Y por que debería quedar algo? Trascender. Prolongar nuestro ser mas allá de los limites de nuestra mortalidad. Tanto nos aterra lo fútil y banal de nuestra existencia que intentamos prolongarla mas allá de nuestras muertes. Es por estos que intentamos eludir con esfuerzos de trapecistas al demonio del pensamiento, evitándolo logramos no ver que todos nuestros esfuerzos, todos nuestros ideales y todas nuestras luchas se convierten en nada en el vació del infinito. Faltan nueve horas para que mi vuelo despegue.

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